domingo, 19 de julio de 2009

El equipo de las chicas

Desde que empecé a trabajar en el hostel he visto muchas personas ir y venir. Gente del país, del continente o del mundo. Mi círculo de amistades, que si bien es reducido es uno muy bueno, han escuchado varias anécdotas, algunas de las cuales he puesto aquí.
Y aquí va otra.
Hace unos días, mientras caminaba con un amigo, le comenté que me habían ofrecido el turno de la noche del jueves al viernes. Pese a que Silvia me dijo que estuviese tranquila, que sólo había un grupo de veinte jugadoras de básquet, me rehusé. Mi amigo me miró con una cara que conozco bien y me preguntó si no podía ir él a hacer el turno.
Cuando llegué al hostel, empecé a reírme.
El equipo en cuestión era una veintena de mujeres de cuarenta a sesenta años, que venían por un torneo de básquet de mayores. Como se habían quedado jugando a las cartas hasta las seis y media, se tomaron un café bien cargado antes de salir a jugar el partido que les tocaba, a las once de la mañana. Eran de Tucumán, un grupo amable, tranquilo y simpático de señoras, que a primera vista no parecían atléticas, o quizás fuese por las capas de ropa que se usan en invierno. Pero cuando las ví con su equipo deportivo mi opinión cambió. Y si me quedaba alguna duda, volvieron victoriosas y contentas cuando estaba por terminar mi turno.
El grupo era amable y considerado: en vez de tirar la basura al piso, usaban las bolsas del supermercado en el que compraban su comida, cada una lavó todo lo que usó en el desayuno y hasta nos dejaron unas empanadas tucumanas de dulce de batata.
Me reí mucho cuando le comenté sobre el equipo de las chicas a mi amigo.

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