domingo, 27 de septiembre de 2009

Familia femenina

Este fin de semana estuvo bastante tranquilo. Había cinco inquilinas, cuatro de ellas eran una familia (abuela, tía, madre y nene de un año) y el otro era un chico de Mendoza que me recordaba a Chayanne. El muchacho llegó sobre la hora al desayuno, y me dijo que había soñado que estaba desayunando, pero que su estómago le había avisado que era sólo un sueño y que tenía hambre.
Las muchachas, de Jujuy, merodearon por el Hostel hasta que la llovizna (que había empezado a la madrugada) dejó de ser una amenaza. La madre calentó la mamadera para el bebé, y al final terminé almorzando viendo Bob el constructor. Lo bueno es que el nene no lloró ni se puso caprichoso; entre tres fue más sencillo cuidarlo. A las tres y media vino un auto a buscarlas, y se fueron de paseo por la Ciudad del Río.
Y me olvidé el paraguas en el Hostel.

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