A veces, cuando quienes se hospedadn no se despiertan, empiezo a hacerme la película.
Frente a una de las habitaciones, el piso se está levantando, lo que causa que los azulejos sobre dicho lugar empiezen a quebrarse. A veces creo que debajo hay zombis y que de un momento a otro van a salir del piso y a comerse toda cosa viva que encuentren.
O que, por otro lado, entró un asesino y mató a las personas que dormían, dejándome sola con habitaciones llenas de cadáveres. O que espera apra clavarme el cuchillo de parrilla que tenemos en la cocina.
Entonces, cuando empiezo a pensar en ir a revisar, alguien abre una puerta y yo salto en mi lugar.
Esta vez era el porteño que preguntó si se podía desayunar.
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