lunes, 19 de octubre de 2009

Igualdad de acceso

Silvia me dijo que, en el Hostel, los viernes, sábados y domingos eran los días más movidos de todos. A veces, los jueves también. Por eso, este lunes fue el más tranquilo de todos los días que me han tocado, ya que sólo había un inquilino que se fue cerca de la una.
Lo que sí fue más movido fueron las reservas: hay un evento cultural y otro deportivo el último fin de semana de Octubre, por lo que ya estaba lleno un mes atrás. Llamaron no menos de cinco veces pidiendo lugares para esas fechas, y no eran una o dos por vez, ya que una quería lugar para diez y otra para quince personas. Tuve que rechazarlas a todas, ya que no había lugar ni para un alfiler (incluso con la gente que había aceptado dormir en colchones en el piso, ya que quería venir como fuese) Revisé los días anteriores y posteriores, y no me sorprendí de encontrar casi todos los días de semana vacíos.
Después, a media mañana, cuando Silvia pasaba para ver cómo iba todo, llamó una persona por teléfono, y atendió ella. El diálogo fue algo más o menos así:
Silvia: Hostel del Rio, buenos días (...) ¿Para qué días quisieran?Ajá (...) Sí, tenemos lugar para esos días (...) Lamentablemente no, tenemos escalera, perot ambién hay habitaciones en el piso de abajo (...) En ese caso no va a poder acceder a los baños, tienen puertas angustas (...) Lo siento mucho, entonces.
Ahí caí en la cuenta que el Hostel del Río no tenía facilidades para personas en sillas de ruedas.

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